La naturaleza cuenta la Gloria de Dios.

Rvdo. César R. Maurás
Domingo, 8 de julio de 2012

En nuestra manera de ver el mundo se encuentra, en gran medida, la causa de la destrucción que nos rodea. Si no cambiamos nuestra forma de ser y actuar terminaremos por destruir nuestra casa grande, la Tierra y con ella terminaremos con toda posibilidad de vida en el planeta. Nos hemos creído dueños y señores de la naturaleza a partir del texto bíblico en el que se nos pide que nos encarguemos de la misma. En dicho texto el escritor, más bien reflexiona sobre nuestra responsabilidad, como la especie de más desarrollo, para con el resto de esa creación. A partir de nuestra visión de amos hemos explotado, sin compasión, los recursos naturales y contaminado sin piedad todo el ambiente. Ello enmarcado en un afán desmedido de acaparamiento.

​No siempre fue así. Nuestros ancestros tuvieron la capacidad de ver la sacralidad de toda la naturaleza. Reconocían, al estar en contacto con ella, que la misma era manifestación del Gran Misterio de Vida. Que en toda la naturaleza se manifestaba, de alguna manera, la presencia de la divinidad. La carta del gran Jefe Seattle es muestra de esa sabiduría nacida hace millones de años. Pero en algún momento de la historia se perdió ese contacto, los humanos nos descentramos y comenzamos a ver a Dios como un ser lejano, trascendente, que habita en lo remoto. Todo fue enmarcado dentro de un dualismo que vació de su espiritualidad a la naturaleza. Visión ésta, en la que la encarnación en Cristo fue considerada locura.

En Romanos 28, Pablo nos habla de cómo gime la creación por su liberación. La misma espera el momento en el que los humanos reconozcamos su valor como parte de la gran manifestación del poder de Dios. El escritor bíblico nos dice en el salmo 19.1: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Tenemos que conectarnos nuevamente con la Tierra, y reconocerla como nuestros ancestros indoamericanos lo hicieron, como Pacha Mama. Segú el relato del Génesis, Dios al crearla la vio que era buena y la bendijo, descubramos esa gran bendición que hay en ella. De ello depende nuestra de vida.

Categoría Columna Pastoral | Tags: | Publicado en julio 7, 2012

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