Encontrando la Palabra

Héctor Iván Santos –
28 de septiembre de 2014

Somos el pueblo de Dios, como tal, somos llamados a estudiar y a obedecer Su palabra. La Biblia es el libro más publicado, vendido, leído, estudiado, criticado, y finalmente, el que mayores bendiciones nos trae. La historia nos dice que el pueblo de Dios puede y ha perdido Su palabra en algunos momentos. ¿Cómo? Al dejar de leerla y estudiarla.  ¿Por qué entonces dejamos de leerla? Razones y excusas sobran: es muy larga, no la entiendo, me confunde, es aburrida, demasiado religiosa, no tengo tiempo y desgraciadamente, preferimos escuchar otras voces.

La historia del antiguo pueblo de Dios nos revela que llegaron a perder la palabra de Dios en varias ocasiones, todas debido a su terca desobediencia. Durante el reinado del Rey Josías, los sacerdotes encontraron “el libro de la ley en el templo del Señor”. Cuando se la leyeron al Rey Josías, éste exclamó: “nuestros antepasados no obedecieron lo que dice este libro ni actuaron según lo que está prescrito para nosotros.” En otras palabras, perdieron la palabra de Dios al no practicar ni vivir lo que ella decía. Luego del exilio en Babilonia, Nehemías y Esdras regresaron a Jerusalén para reconstruir las murallas y el templo. Nuevamente, el antiguo pueblo de Dios había perdido Su palabra. Esdras y Nehemías reunieron a todo el pueblo de Dios, leyeron Su palabra, adoraron a Dios, lloraron, luego se alegraron y se movilizaron, felices de haber comprendido todo lo que se les había enseñado.

Los avivamientos del pueblo de Dios ocurren luego de dos eventos significativos: la proclamación de la palabra de Dios y de la respuesta apropiada, la movilización de ese pueblo. No pierdas Su palabra, participa de su proclamación (escucha, lee y estudia) y movilízate…grandes bendiciones nos esperan.

 

Categoría Uncategorized | Tags: | Publicado en septiembre 27, 2014

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