La esperanza de un mundo falto de armonía

Lcdo. Héctor Iván Santos –
30 de noviembre de 2014 –

Nuestro mundo está falto de armonía. Constantemente se levanta un coro de voces estridentes que nos dividen. Esas voces nos dividen en tribus políticas, en clases sociales, en grupos raciales, y hasta en preferencias sexuales. Pertenecemos a una sociedad profundamente dividida. Las voces estridentes nos dicen que el ser humano puede alcanzar el éxito y la felicidad. En las sociedades occidentales ese éxito y felicidad se alcanza, nos dicen, a través de la prosperidad material. Prosperidad que no le pertenece a todas las naciones y pueblos. Nos atemoriza el contagio del ébola, pero no nos atemoriza el hambre del pueblo africano porque esa hambre no se contagia.

Dos mil años atrás, el mundo también estaba falto de armonía. Una quinta parte de la población eran esclavos. Los marginados de entonces, los enfermos, las mujeres, las viudas, los niños, los pobres y los extranjeros vivían alienados del mundo. En ese mundo, Dios se hizo humano en un niño llamado Emanuel, Dios con nosotros. El reino de Dios había penetrado la historia. Su esperanza y poder se manifestaron en los portentosos milagros de Jesús entre esos esclavos y marginados. Jesús vino para dar vida y darla en abundancia. Esa es la verdadera felicidad y éxito.

Hoy celebramos el primer domingo de adviento. Adviento significa “llegada”. La llegada de la esperanza a un mundo falto de armonía. Éste es el significado profundo de la Navidad: que Dios ha llegado, ha entrado en la vida de la humanidad para que encontremos nueva vida abundante en Dios, a través de su hijo Jesucristo. Nuestro éxito y felicidad está a nuestro alcance, en la presencia de Emanuel, Dios con nosotros…nuestra esperanza.

Categoría Uncategorized | Tags: | Publicado en noviembre 30, 2014

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