Jesús nace para una familia anhelante de paz

Rvdo. César R. Maurás –
21 de diciembre de 2014 –

Hoy es el cuarto y último domingo de adviento. Durante esta temporada hemos trabajado el tema: “Jesús nace para todos”, teniendo un subtema cada domingo. El de esta mañana es “Jesús nace para una familia anhelante de paz”. Si algo necesita la familia puertorriqueña es ese sentido de paz que le permita soñar con una mañana de posibilidades, un mañana de esperanza y de justicia. Posibilidades de vivir la casa que tanto trabajo le ha costado obtener, posibilidades de tener un trabajo digno con el que pueda asegurar el sostenimiento de la misma. Un mañana de esperanza que deje atrás ese sentimiento de derrota, de frustración que le carcome los fueros internos. Un mañana de justicia salarial, de justicia distributiva de los bienes del país.

Jesús nació, como muy bien lo señaló al inicio de su ministerio, para dar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón; pregonar libertad a los cautivos, vista a los ciegos y libertad a los oprimidos. En fin, Jesús fue ungido por el Espíritu de Dios para proclamar el año agradable del Señor. Como Iglesia se nos llama a encarnar el propósito de Cristo para con la humanidad. No basta con subliminal ese mensaje y darle sentido transhistórico, tenemos que hacerlo vida y práctica en esta difícil hora que nos ha tocado vivir. Vivamos pues, de forma tal que las familias que nos rodean puedan ser partícipes de la paz que Cristo vino a traer.

Categoría Columna Pastoral | Tags: | Publicado en diciembre 21, 2014

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