¡Qué bueno es el estar juntos y juntas en armonía!

COLUMNA PASTORAL

RVDO. CÉSAR R. MAURÁS TORRES

31 DE JULIO DE 2016

El tema de nuestro aniversario 116, que comienza hoy, es: “¡Qué bueno es estar juntos! 116 años…Abriendo espacios para la Gracia de Dios”. Deseo reflexionar, un poco, sobre eso de estar juntos y juntas. El salmista dice: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Me pregunto, ¿en qué consiste la bondad del estar juntos? y ¿qué significa el estar juntas?

El estar juntos y juntas, no es asuntos de reunirnos o agolparnos. Me parece que se va haciendo realidad en la medida que vamos descubriendo que nunca hemos sido entes separados los unos de las otras. Que formamos parte de una Realidad que nos trasciende. Que más allá de nuestros entendimientos de esa Realidad, somos parte de ella. El pez no ve el mar, porque está inmerso en él. Los humanos no solo estamos inmersos e inmersas en esa Realidad, somos parte de la misma. A lo mejor el autor de los Hechos vislumbró algo de ello al escribir: “estaban todos unánimes juntos”.

Para mis reflexiones matutinas uso, entre otros devocionarios, uno escrito por Mark Nepo, “Un libro para renacer cada día”. En la reflexión del 28 de julio aparece una cita de Thich Nhat Hanh: “La iluminación en una ola es en el momento que ésta comprende que es agua. En ese instante, desaparece todo temor a la muerte”. Estamos verdaderamente juntos y juntas cuando comprendemos que somos más que un cuerpo que por frontera tiene nuestra piel. Cuando descubrimos que somos parte de un Todo que llamamos Dios. Cuando en Jesús podemos ver al Cristo, vemos al Padre, vemos al Ser. Así nos vamos descubriendo y viendo a nosotros mismos, no ya sólo en nuestros ser, sino que en cada criatura que nos rodea.

El aforismo griego “Conócete a ti mismo”, es medular para poder reunirnos juntos y juntas. Por un lado, nos ayuda a saber que, como dice Alberto Cortez: “somos los demás de los demás”. Pero más profundo aun, nos hace entender que somos parte de la Realidad que llamamos Dios. Entonces podremos decir con el Apóstol: “Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús”. No solo participar del Amor, ser el Amor, nos hace partícipes de la bendición del estar juntos, el estar en armonía.

Categoría Columna Pastoral | Tags: | Publicado en julio 31, 2016

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