Como el río, deja pasar las aguas

COLUMNA PASTORAL

RVDO. CÉSAR R. MAURÁS TORRES

14 DE AGOSTO DE 2016

En el libro de meditaciones de Nepo, se encuentra una sobre el río y el agua que lo conforma. En la misma se reflexiona sobre la importancia que tiene que el río no intente retener el agua que lo hace río, si lograra detenerla, dejaría de ser río. Ello resulta significativo ya que, el agua con su pasar pasando que nunca pasa, constituye al río mismo.

Como seres humanos, cuantas veces nos empeñamos en retener aquello que consideramos le da sentido a nuestras vidas. Así vamos reteniendo una y otra corriente que debe fluir para conformarnos, para darle sentido a nuestra existencia. Ese afán en retener la corriente, que debe fluir, se enmarca muchas veces en miedos que nos llevan a pensar en que podemos dejar de ser.

Cuán necesario se hace, cada día, el ser capaces de ver más allá del momento, más allá del agua que nos recorre, para poder entender cuán necesario es su paso para seguir siendo nosotros y nosotras. En el argot bíblico hablamos del don del discernimiento. Esa capacidad que nos da el Espíritu para ver el efecto real de las corrientes que pasan por nuestra existencia.

La Palabra nos enseña que todo obra para bien de aquellos que confían en el Señor. Así que podemos entender que, el dejar ir, el dejar pasar, el no retener, ha de ser clave en nuestra formación como seres humanos integrados e integradores. No retengas las aguas, déjalas pasar.

Categoría Columna Pastoral | Tags: | Publicado en Agosto 14, 2016

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